La hora de entrada parece un detalle administrativo, pero organiza el sueño de los alumnos, el tráfico de una ciudad y la vida de miles de familias. ¿Seguimos sosteniendo un horario escolar porque funciona o simplemente porque siempre ha estado ahí?
La hora de entrada parece un detalle administrativo, pero organiza el sueño de los alumnos, el tráfico de una ciudad y la vida de miles de familias. ¿Seguimos sosteniendo un horario escolar porque funciona o simplemente porque siempre ha estado ahí?